Una mirada perdida, mi mente en blanco, no tenia en que pensar, solo escuchaba el reclamo de mi estomago por no haberlo satisfecho durante varios días; me dolía mucho, pero era el precio que tenia que pagar por ser una princesas!! y querer llegar a la perfección.
los dolores eran ya una parte de mi vida, se volvieron algo tan normal, que era ya muy grave cuando estos desaparecían.
asi era mi vida, pero disfrutaba cada dolor y cada punzada, cada vez que el estomago me ardía; esto significaba que mi peso perdia y eso me fascinaba

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